Aquellas tardes de junio

No quiero que llegue Julio – Me decía – Quiero quedarme por siempre encerrado entre esta pila de libros, aire viciado, muchas noches sin dormir y de pitillos a medio consumir. Sí- proseguía – Prefiero sucumbir al calor de le biblioteca y al agobio visceral de no poder más con tal de conservar su luz, esa que me viene acompañando desde hace unos meses en mis andares, mi camino, uno nunca antes imaginado.

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Parque del Oeste. Octubre 2015

El calor arreciaba desde principios de mes, y los madrileños buscaban en los abundantes parques buenas sombras donde cobijarse. Nuestro favorito: Rosales, innumerables árboles y arbustos motean esta extensión de terreno que media entre la gran urbe y la Casa de Campo invitando a la reflexión y al descanso tras una intensa jornada laboral.

Habíamos quedado a comer, como tantas veces, a medio camino entre la Complutense y mi lugar de trabajo en la Gran Vía. Después dábamos un corto paseo por el parque mientras yo le contaba mi último proyecto y él de sus exámenes, siempre terminábamos hablando de Noelia con la que se veía a última hora de la tarde.

Aquel Junio tenía la sensación de haber establecido un vínculo profundo con su persona, yo sabía apreciar la confianza puesta en mí a la hora de permitirme el adentrarme en su peculiar mundo de luces y sus sombras, él, en cambio, parecía dar sentido a mis silencios, agradeciéndolos y quizás buscandoles el significado que considerase idóneo a cada momento. El caso es que su conversación me resultaba un ejercicio mental muy gratificante, tanto que incluso me hacía sentirme importante, me había erigido oficialmente como su pseudo-psicólogo.

Una tarde me comentaba- me sentiría profundamente honrado si me dejaras hacerte partícipe de mi secreto, de como yo pasé a ser el malo de la película sin yo quererlo o de por qué tengo el dudoso don de transitar siempre por la vereda prohibida de la vida.

Desde un primer momento, sabía que me adentraba en terreno profundamente desconocido…

¿Continuará? -Continuó.

Este artículo fue escrito en Junio de 2015, no se llegó a publicar. Se publica ahora este fragmento para entender entradas posteriores.

 

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Microrrelato: Penumbra

Vivo en una casa de una sola habitación. La fachada es magnífica, esculpida en piedra por un artesano efusivo, gárgolas guardando la entrada y unos ventanales enormes en el techo para observar las estrellas. El interior está decorado por largas estanterías de libros, muebles de madera de roble y sedosas cortinas que enmarcan el paisaje. Viejas fotografías cuelgan de una única pared desnuda.

Antaño la casa fue mayor en tamaño. Estaba llena de vida. Sus largos pasillos han visto el correr de niños y los sueños, encerrados en estrellas fugaces, de adultos. En su primera etapa, de hecho, la casa se parecía más a una mansión, a pesar de las pocas habitaciones. Llena de colores resplandecientes y siempre guardiana de nuevos secretos por explorar. Pero nada pudo compararse al día en el que aparecieron las nuevas habitaciones.

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Microrrelato: Te espera en navidad

Uno de nuestros lectores, que conozco bien personalmente, nos dejó hace año y medio un microrrelato para que lo publicáramos. Este es el de Los fusilamientos del 3 de mayo, microrrelato que no os podéis perder. Pues bien, el lector ha querido de nuevo hacernos el favor de permitir que publiquemos otra de sus obras.mano_oscuridad

Esta vez, podemos deleitarnos con una historia de terror. Nos transportamos hacia lo más oscuro y retorcido de la mente. Es allí donde vemos impotentes como cualquier rastro de humanidad o de cordura muere tras un desgarrador grito de auxilio. Es ahí donde el autor de este relato nos acompaña. Espero que lo disfrutéis.

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Microrrelato de terror

El insomnio es horrible, obligándote a permanecer despierto a pesar de querer soñar. Haciéndote perder fuerzas poco a poco, pero sin llegar al deseado punto de la inconsciencia. Me doy la vuelta en la cama y miro el reloj, ya son las 3. Otra noche en blanco.

Ruedo de nuevo hasta situarme mirando al techo. Éste es apenas visible, pero me concentro en él, dejando la cabeza vacía y controlando la respiración. Cierro los ojos y cuento segundos entre exhalaciones e inhalaciones. Exhalar, inhalar, exhalar, inhalar… La tensión de mi cuerpo desaparece. Cierro los ojos. Sigue leyendo

The Stanley Parable

Hoy os traigo un videojuego que me ha dejado huella por su narrativa y por ser tan distinto de la mayoría de juegos que podéis encotrar en el mercado. Os hablo de “La parábola de Stanley” o en VO “The Stanley Parable”.

La verdad es que es un juego difícil de explicar, dado que no se basa en una historia, sino en una mecánica de juego y un fantástico uso del “narrador”, por este motivo me he propuesto un pequeño experimento narrativo. Espero que lo disfrutéis.

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Encadenados

_JSB2865“Es imposible”, “no puedo y nunca podré”, “jamás seré capaz de conseguirlo”, son las palabras que más se repiten en nuestra cabeza cuando vemos un obstáculo. Nos bloqueamos y vivimos anclados en fracasos pasados, vivimos condicionados en el recuerdo de un “yo” que ya no existe, que no pudo. Y es que la única forma que tenemos de saber si podemos llegar a conseguirlo es volverlo a intentar poniendo todo el empeño que nos sea posible y todo nuestro corazón.

 

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