Devaneos

2.30 de la mañana. Chupitos en casa. Ha habido ratos de guitarra melancólica, amorosa, smooth jazz que cala en el alma, también un poquito de filosofía bajo el humo que impregna la habitación a altas horas de la noche. Humo de tabaco. Que mal visto está. Me enseñaron a escribir diestros, por eso no digo nada que merezca la noche. Sin embargo un zurdo de pura cepa sabría que se debe dejar fluir la cabeza, tal como fluye el humo hacia el alfeizar. A estas horas pienso, este escrito tan superfluo que no dice nada, pero que a la vez lo dice todo, podría ser mandado mañana mismo a la redacción de Mike sin que cambiaran ni un punto ni una coma (si lo hicieren tomo cartas en el asunto). Sin embargo pienso que, quizás un tipo que a la luz de un foco a medias, con un buen disco de Sade, una buena copa de un buen whisky, con cualquier tipo de tabaco o alternativas pueda disfrutar de la forma, del fluir lento pero conciso de las palabras. Tal como me fluyen a mí con los tres elementos juntos, la vida son dos días y si se nos han puesto estos elementos, no le den vueltas, están para consumirlos en su justa medida, como todo. Por qué criticar? Decía Borges en un ensayo/novela de cuyo nombre no puedo recordar a altas horas de la madrugada, que las palabras, e implícitamente las letras tal y como las conocemos se ordenan al azar. Azar, bonita palabra que significa todo y nada. Esto me lleva al relativismo del hablar y del pensar humano. Mi jefe, de corte freudiano (con cariño) opinaría que no existen leyes naturales, impresas en el ser humano, o que es instinto o que no se puede predecir de manera sustancial y cuerda. Mi opinión reservo para otro ensayo. Suena canción smooth en la lengua de goehte y por eso no quiero liarles más. Ein tag am Meer, en concreto, artista no me pregunten, Simplemente compartir con ustedes que vuelve a aparecer el dichoso buzón movistar que no me deja acercarme a su aterciopelada voz que en esta oscura noche me acerca a la salvación. Pueden creer que es un montaje, pero en el fondo de su cerebro (y Dios quiera que de su corazón) lo viven en directo conmigo. Este mundo versa de no vivir con complejos, comerse el mundo sin complejos, pero es tan difícil. Ahí entra la dignidad humana; primera ley natural (no adelantaré más). Decía un libro con gran ardid filosófico titulado la vieja dama textualmente: ‘’El mundo me convirtió en una puta, yo convertiré el mundo en un burdel’’. Ya no adelanto más, como los mas sabuesos habrán averiguado, mi próximo articulo mezclará estas leyes naturales con otros temas como el hasta que punto el pasado puede condicionar al ser humano. De lo que este sabueso amigo no conoce es de que yo escribo por la forma, no por el contenido y de que para que vuelva a escribir un nuevo artículo se necesitarán de dichos tres elementos nombrados anteriormente. Punto y final.

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Unamuneando

unamunoEs que aquí no pasa el tiempo, oigan. O lo parece. Hace ya 120 años, en 1894, Miguel de Unamuno publicó un ensayo titulado Sobre el marasmo actual de España. Leerlo tiene su puntito aterrador, porque algunos de sus párrafos parecen haber sido escritos para la España de hoy. O más bien, nota trágica del asunto, para la España de siempre: la que no muere, y una y otra vez nos mata. Por eso me permito esta vez un elocuente experimento de corta y pega, utilizando para componer este artículo una sucesión de frases cortas, todas literales, extraídas del ensayo unamuniano sin añadir ni una palabra de mi propiedad. Decidan ustedes si el buen don Miguel estaba equivocado, si hablaba sólo de su triste tiempo, o si se limitó a describir, con buen pulso y mejor ojo, nuestro eterno día de la marmota:

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Grandilocuencia de la letra en sí

grandilocuenciaLas largas tardes de verano a caballo entre un sol abrasador y aquella brisa norte que entra en la península por el Cantábrico, invita al parroquiano a salir de la taberna y dejarse mecer por los aromas que llegan de entre los parterres de hortensias con un azul infinito de mar como telón de fondo.

Estos largos paseos meditando lo que no se puede meditar en la tórrida rutina madrileña, a menudo se cortan de lleno con noticias de la capital. Para mi grato deleite, justo en el súmmun de mi contemplación del horizonte suena el móvil devolviéndome de golpe a la realidad. Un viejo colega de aventuras que osa importunarme para contarme “nosequé” proyecto para revolucionar la red. Pueden imaginarse mi alegría cuando me nombra colaborador de un blog encadenándome a escribir en él. Si bien, hasta ese punto todo marcha incluso bien, ha contactado con alguien que tiene ya algunas tablas en esto de narrar; pero… ¿narrar el qué?

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