El juego de la muerte

Tengo la vida de aquel hombre en mis manos.

 

Solamente pulsar el botón, y una mortal descarga de 450 voltios mataría al ya moribundo ser humano al otro lado de la pared.

– “Continúe, por favor.”- dice el odioso experimentador a mi lado.

El dedo encima del botón. Parece mentira que algo tan diminuto pudiera ser así de fatal… Tan fácil como presionarlo, y la vida acaba. Pero no, no es tan fácil. No existen fuerzas para pulsarlo.

– “El experimento requiere que usted continúe.”- vuelve a decirme el experimentador, con el mismo tono de autoridad de antes.

No puedo. Es una vida humana. No puedo. Me giro para mirar al experimentador, para intentar parar esta locura. Quiero decir “no”, pero no se articula la palabra ante su cara impasible.

– “Es absolutamente esencial que usted continúe”. – no hay ni un ápice de inflexión en su voz. Me está ordenando matar. Me ordena que apriete el botón. Pero con un tono inflexible, que me llena de dudas. ¿De verdad estoy matando a alguien? Pero los gritos son reales. Los oigo.

–  “Pero es el último. Va a morir.” – consigo articular, con el cerebro funcionando endiabladamente, buscando cualquier forma de salir de esa situación.

– “Usted no tiene opción alguna. Debe continuar.” – su impasibilidad inhumana destroza mis esperanzas de salir. Miro el botón bajo mi dedo. No puedo. No debo. Si debo. El corazón a mil por hora. La habitación es una trampa asfixiante de la que no puedo escapar. La vida y la muerte se desdibujan ante mí. Me preparo para actuar. Para romper con todo lo que he pensado desde que entré en la sala, y…

Pincha en “leer más” para conocer el escalofriante experimento de Stanley Milgram; el experimento que posteriormente se conocería como el Juego de la Muerte:

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Pregúntale a Mike: Psicometría

Cuánto tiempo, queridos melocotoneros.Me alegra estar con vosotros en un nuevo “Pregúntale a Mike”.

CONÓCETE A TI MISMO

Se dice que en la entrada del templo de Apolo, en Delfos (el famoso templo del oráculo) se podía leer la frase “Conócete a ti mismo”.  Una de las explicaciones que se daba a la razón por la que el templo recibía con estas palabras era que todos los problemas se podían resolver si conseguías saber quién eres.

“Conócete a ti mismo” es el lema de muchos psicólogos famosos. Y ha sido objeto de la psicología el ayudar a las personas a tener un concepto más claro de su personalidad. Este es el objetivo de la psicometría.

Este “Pregúntale a Mike” será una introducción para una serie de test psiconométricos que iré publicando. Pincha abajo, y a lo mejor descubres cosas de ti mismo que desconocías.

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Aquellas tardes de junio

No quiero que llegue Julio – Me decía – Quiero quedarme por siempre encerrado entre esta pila de libros, aire viciado, muchas noches sin dormir y de pitillos a medio consumir. Sí- proseguía – Prefiero sucumbir al calor de le biblioteca y al agobio visceral de no poder más con tal de conservar su luz, esa que me viene acompañando desde hace unos meses en mis andares, mi camino, uno nunca antes imaginado.

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Parque del Oeste. Octubre 2015

El calor arreciaba desde principios de mes, y los madrileños buscaban en los abundantes parques buenas sombras donde cobijarse. Nuestro favorito: Rosales, innumerables árboles y arbustos motean esta extensión de terreno que media entre la gran urbe y la Casa de Campo invitando a la reflexión y al descanso tras una intensa jornada laboral.

Habíamos quedado a comer, como tantas veces, a medio camino entre la Complutense y mi lugar de trabajo en la Gran Vía. Después dábamos un corto paseo por el parque mientras yo le contaba mi último proyecto y él de sus exámenes, siempre terminábamos hablando de Noelia con la que se veía a última hora de la tarde.

Aquel Junio tenía la sensación de haber establecido un vínculo profundo con su persona, yo sabía apreciar la confianza puesta en mí a la hora de permitirme el adentrarme en su peculiar mundo de luces y sus sombras, él, en cambio, parecía dar sentido a mis silencios, agradeciéndolos y quizás buscandoles el significado que considerase idóneo a cada momento. El caso es que su conversación me resultaba un ejercicio mental muy gratificante, tanto que incluso me hacía sentirme importante, me había erigido oficialmente como su pseudo-psicólogo.

Una tarde me comentaba- me sentiría profundamente honrado si me dejaras hacerte partícipe de mi secreto, de como yo pasé a ser el malo de la película sin yo quererlo o de por qué tengo el dudoso don de transitar siempre por la vereda prohibida de la vida.

Desde un primer momento, sabía que me adentraba en terreno profundamente desconocido…

¿Continuará? -Continuó.

Este artículo fue escrito en Junio de 2015, no se llegó a publicar. Se publica ahora este fragmento para entender entradas posteriores.

 

Devaneos

2.30 de la mañana. Chupitos en casa. Ha habido ratos de guitarra melancólica, amorosa, smooth jazz que cala en el alma, también un poquito de filosofía bajo el humo que impregna la habitación a altas horas de la noche. Humo de tabaco. Que mal visto está. Me enseñaron a escribir diestros, por eso no digo nada que merezca la noche. Sin embargo un zurdo de pura cepa sabría que se debe dejar fluir la cabeza, tal como fluye el humo hacia el alfeizar. A estas horas pienso, este escrito tan superfluo que no dice nada, pero que a la vez lo dice todo, podría ser mandado mañana mismo a la redacción de Mike sin que cambiaran ni un punto ni una coma (si lo hicieren tomo cartas en el asunto). Sin embargo pienso que, quizás un tipo que a la luz de un foco a medias, con un buen disco de Sade, una buena copa de un buen whisky, con cualquier tipo de tabaco o alternativas pueda disfrutar de la forma, del fluir lento pero conciso de las palabras. Tal como me fluyen a mí con los tres elementos juntos, la vida son dos días y si se nos han puesto estos elementos, no le den vueltas, están para consumirlos en su justa medida, como todo. Por qué criticar? Decía Borges en un ensayo/novela de cuyo nombre no puedo recordar a altas horas de la madrugada, que las palabras, e implícitamente las letras tal y como las conocemos se ordenan al azar. Azar, bonita palabra que significa todo y nada. Esto me lleva al relativismo del hablar y del pensar humano. Mi jefe, de corte freudiano (con cariño) opinaría que no existen leyes naturales, impresas en el ser humano, o que es instinto o que no se puede predecir de manera sustancial y cuerda. Mi opinión reservo para otro ensayo. Suena canción smooth en la lengua de goehte y por eso no quiero liarles más. Ein tag am Meer, en concreto, artista no me pregunten, Simplemente compartir con ustedes que vuelve a aparecer el dichoso buzón movistar que no me deja acercarme a su aterciopelada voz que en esta oscura noche me acerca a la salvación. Pueden creer que es un montaje, pero en el fondo de su cerebro (y Dios quiera que de su corazón) lo viven en directo conmigo. Este mundo versa de no vivir con complejos, comerse el mundo sin complejos, pero es tan difícil. Ahí entra la dignidad humana; primera ley natural (no adelantaré más). Decía un libro con gran ardid filosófico titulado la vieja dama textualmente: ‘’El mundo me convirtió en una puta, yo convertiré el mundo en un burdel’’. Ya no adelanto más, como los mas sabuesos habrán averiguado, mi próximo articulo mezclará estas leyes naturales con otros temas como el hasta que punto el pasado puede condicionar al ser humano. De lo que este sabueso amigo no conoce es de que yo escribo por la forma, no por el contenido y de que para que vuelva a escribir un nuevo artículo se necesitarán de dichos tres elementos nombrados anteriormente. Punto y final.

El show de Mike: el curioso caso de Herbert Dow

El show de Mike 2En mi artículo Cómo tirar tu empresa a la basura en tres pasos, expliqué la razón por la que la estrategia de dumping o precios predatorios era como no llevar casco en la bicicleta: si te arriesgas a romperte la cabeza, es decisión tuya. No tiene sentido que se te obligue a llevar casco.

También prometí en ese artículo daros un ejemplo real proveniente del libro El liberalismo no es pecado, de Carlos Rodríguez Braun y Juan Ramón Rallo. Bueno, pues ya va siendo hora de cumplir mi promesa.

¡Entren, entren, damas y caballeros (y James Castle)! ¡Entren a conocer el curioso caso de Herbert Dow!

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Time goes by (1ª parte)

El tiempo no pasa igual para todos. Tampoco pasa igual en cualquier momento. De hecho, muchos expertos opinan que el “tiempo” en sí no existe. Es una invención humana, para representar la sucesión de cambios que ocurren. Es inmaterial. Es irreal, imaginario, ficticio.

Pero… Ay, cómo nos preocupamos por esa ficción, ¿verdad? “Uy, que llego tarde al trabajo”, “ay, que no me da tiempo a comer”, “ah, que estoy a 40 minutos de casa”. Es esta convención uno más de esos elementos abstractos que nos obsesionan hasta límites ridículos.

Dado que el artículo me salía laaargo como los anuncios de antena tres, he decidido dividirlo en dos partes. En la siguiente, y tal y como prometí en mi artículo anterior, nos meteremos en la maravillosa cabeza de Adelfo. Pero hoy, vamos a ver algunas curiosidades sobre la percepción del tiempo. ¿Preparados?

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